Más población mayor, asilos llenos. Los dispositivos técnicos pueden facilitar la vida de los ancianos en sus cuatro paredes, si los usaran, claro. La tecnología es para muchos todo un reto.
Imagen: fotogestoeber/Fotolia
Publicidad
Hace un par de meses, mi abuela se cayó. Un verdadero shock, porque a sus 85 es una mujer fuerte. Estaba realizando ejercicios en un centro de rehabilitación, ubicado un par de pisos bajo su vivienda de dos habitaciones, cuando se hizo una herida de consideración y enseguida llamaron a una ambulancia. ¿Pero quién lo hubiese hecho si se hubiera quedado inconsciente en sus cuatro paredes?
En estos casos, la tecnología puede salvar vidas. Desde entonces, mi abuela lleva un botón de urgencia en la muñeca. El espectro de aparatos tecnológicos que apoyan a los ancianos en su vida cotidiana es amplio: desde sensores de movimiento que comunican anomalías en la propia casa, pasando por dispensadores de medicamentos inteligentes que recuerdan la ingestión de pastillas, hasta el inodoro que analiza la orina.
No es sorprendente, ya que el grupo destinatario aumenta constantemente. En 2060, según la Oficina Federal Alemana de Estadísticas, cerca de un tercio de la población alemana tendrá 65 años o más. Dentro de quince años, este grupo necesitará tres millones más de viviendas, porque la mayoría de la gente quiere una cosa: vivir en su casa, aunque sea sola.
Superar los miedos
Las innovaciones técnicas pueden retardar mucho e incluso evitar vivir en un asilo. Pero hay un problema: “Justo la generación de ancianos tiene cierto reparo ante la técnica”, dice Ursula Lehr, Exministra alemana de Familia, Mujer, Salud y Juventud y presidenta de la Agrupación de Trabajo de las Organizaciones de Ancianos (BAGSO). “Ambas partes tienen que aprender. Los encargados de desarrollar los dispositivos tienen que entender las dificultades que pueden generar, y las personas mayores, aprender a manejar los aparatos.”
Prototipo de bastón con un sensor de movimiento.Imagen: picture-alliance/dpa/J. Heinrich
Junto a porteros automáticos que suenan en caso de que se deje una ventana abierta o señales luminosas que indican que llaman a la puerta, los sistemas automáticos de aviso de emergencias son los más solicitados del sector Ambient Assisted Living (AAL) o Vida Cotidiana Asistida por el Entorno. Estos tienen la ventaja de alertar sobre incidentes a familiares, vecinos y servicios de urgencias. No se trata de una constante observación, “se trata de información sobre el estado de la persona a través de colores, como rojo, verde o amarillo, enviada a otras personas y que pueden consultarla a través de una app”, dice el profesor Daniel Bieber, gerente y coordinador de investigación del Instituto de Invetigación Social y Economía Social en Saarbruecken.
El sector podría tomar ejemplo del sector automotriz.Imagen: picture-alliance/dpa/B. Pedersen
Las aseguradoras médicas no subvencionan todavía estos dispositivos. Dotar una casa con sensores de movimiento cuesta alrededor de 1.500 euros y resulta más barato que hace unos años, ya que funcionan entretanto con baterías.
Mal asesoramiento
¿Por qué es poca la gente se interesa por este tipo de productos? El problema radica quizá en deficiencias de marketing. Según Bieber, este sector debería tomar ejemplo del ámbito automotriz, es decir, comercializar aspectos como el confort y la seguridad.
Por otro lado, hay muy pocas asesorías, dice Bieber. “El Ministerio de Investigación ha apoyado durante uno o dos años a cuarenta regiones formando asesores para personas de la tercera edad: una gota en el océano”.
Los expertos aseguran que el mercado de los dispositivos para personas mayores se pondrá en marcha justamente ahora. Dentro de cuatro años, los primeros "babyboomer" pasarán a ser jubilados más afines a la tecnología. Posiblemente, el sistema alemán de salud invertirá más en estas soluciones. Por ejemplo, cuando se compruebe que estos dispositivos no solo ofrecen seguridad, sino que las aseguradoras médicas ahorrarían dinero en el cuidado de los pacientes.
Esta galería presenta un calendario concebido para una residencia de ancianos en la Cuenca del Ruhr. Varios de sus inquilinos participaron en la reproducción de escenas emblemáticas de películas clásicas. ¡Disfrútela!
Imagen: Werntges Studios
Mi nombre es Bond. James Bond.
La edición limitada de este calendario se agotó rápidamente, y es fácil entender el porqué de su popularidad… En la imagen, Wilhelm Buiting (89 años), encarnando al legendario agente secreto británico James Bond.
Imagen: Werntges Studios
Easy Rider
Walter Loeser (98 años) y Kurt Neuhaus (90) demuestran que nunca es demasiado tarde para montarse sobre una chopper. Ambos recrean una escena de “Easy Rider”, protagonizada en 1969 por Dennis Hopper y Peter Fonda.
Imagen: Werntges Studios
Gigante
Cuando “Gigante” se estrenó en los cines en 1956, las modelos de esta foto tenían casi la misma edad que las estrellas de la película, Elizabeth Taylor y James Dean. Joanna Trachenberg (81 años) encarna a Leslie Lynnton y Horst Krischat (78), a Jett Rink.
Imagen: Werntges Studios
Fiebre del sábado por la noche
Cuando lleguen a los 80, ojalá John Travolta y Karen Lynn Gorney puedan mover sus caderas como lo hacen Siegfried Gallasch e Irmgard Alt (79 años) en esta foto, donde se presentan como las estrellas de “Fiebre del sábado por la noche”, el gran éxito de taquilla de 1977.
Imagen: Werntges Studios
Dirty dancing
Para esta imagen, donde Johann Liedtke (92 años) parece levantar el cuerpo de Marianne Pape (79), los creadores del calendario tuvieron que recurrir a algunos retoques fotográficos. Ellos encarnan a los personajes de Patrick Swayze y Jennifer Grey en la película “Dirty dancing”.
Imagen: Werntges Studios
Los hermanos Caradura
A la derecha, Margarete Schmidt (77 años), y a la izquierda, Lothar Wischnewski (76). Ambos asumen sus roles como los hermanos Blues en esta recreación de ese clásico de 1980 conocido en España como “Granujas a todo ritmo”. Sus protagonistas originales fueron John Belushi y Dan Aykroyd.
Imagen: Werntges Studios
Titanic
En la película “Titanic”, Jack (Leonardo diCaprio) y Rose (Kate Winslet) se besan por primera vez poco antes de que su barco choque contra el témpano de hielo. Erna Rütt (86 años) y Alfred Kelbach (81) reproducen esa escena para el calendario.
Imagen: Werntges Studios
Cabaret
La famosa actriz y cantante Liza Minelli es la inspiración para esta foto, donde Martha Bajohr (77 años) hace el papel de Sally Bowles, el personaje estelar de la película “Cabaret", de 1977.
Imagen: Werntges Studios
Rocky
Erwin J. von der Heiden (80 años) se muestra como un coloso en esta foto; un homenaje al papel que llevó al actor Sylvester Stallone al estrellato en 1976… el del boxeador italoestadounidense Rocky Balboa.
Imagen: Werntges Studios
Supercalifragilisticoexpialidoso
El trabalenguas “supercalifragilisticoexpialidoso” es el título de una canción incluida en la película “Mary Poppins”, que gira en torno a una niñera muy inusual, interpretada por la actriz Julie Andrews. En esta foto, Erna Schenk (78 años) encarna a Mary Poppins.
Imagen: Werntges Studios
Una imagen inolvidable
La imagen más emblemática de la película “La comezón del séptimo año” –dirigida por Billy Wilder en 1955 y conocida en España como “La tentación vive arriba”– es la que Ingeborg Giolbass (84 años), como Marilyn Monroe, y Erich Endlein (88), como Richard Sherman, reproducen para este calendario.
Imagen: Werntges Studios
Perlas y diamantes
Una pose asumida por la actriz Audrey Hepburn durante el rodaje de la película “Desayuno en Tifanny’s” terminó convirtiéndose en una imagen icónica. Marianne Brunsbach (86 años) se puso en la piel del personaje Holly Golightly y se divirtió mucho durante la sesión de fotos para producir este calendario.