Terminó la huelga
21 de octubre de 2004
El diario alemán LEIPZIGER VOLKSZEITUNG dice: "La huelga fue un grandioso éxito en Alemania como lugar de producción. Por fin se relaciona a Opel con apego al producto. Una familia se rebela contra la madrastra del otro lado del Atlántico, como si el triángulo de crisis, reforma y recortes nada tuviera que ver con destinos humanos concretos, sino sólo con verdades de escritorio. Quien se rebela, vive. Porque Opel tiene que seguir existiendo, el personal resolvió, por gran mayoría, terminar la huelga. Ahora se busca la salida alemana a la crisis alemana. Los trabajadores cooperarán con el directorio, porque nuevamente ambas partes se pueden ver cara a cara. Quien lucha de esa forma por una fábrica tiene también la mayor disposición a entender razones.
El diario polaco RZECZPOSPOLITA escribe: "Los alemanes saben que ganan bien y trabajan mucho. También en otros lados se trabaja mucho y bien, pero los sueldos son mucho más bajos. Por ello no pueden sorprenderse de que ahora las empresas quieran ahorrar costos justamente en Alemania. Nada ayuda clamar por la ayuda del gobierno, porque a la reestructuración de Opel no existe alternativa. Si la empresa no toma las medidas necesarias, dentro de un par de años deja de existir. Opel no es el único fabricante de automóviles que ahorra costos. Volkswagen presenta hoy su plan de ahorros. Allí también se registrarán protestas. Y los culpables serán los checos, porque en su país se produce más barato".
Por su parte, el diario austriaco DIE PRESSE opina que: "Alemania necesita un nivel de sueldos más bajo. De nada sirve aplicar tácticas dilatorias. Para sobrevivir, Alemania necesita corregir el nivel de sueldos, hacia abajo. La única opción son despidos masivos, como los que planea Opel. El ejemplo de BMW no prueba lo contrario. Allí, los gerentes parecen ser particularmente capaces. Pero BMW gana bien porque en los automóviles de lujo, los costos de mano de obra son relativamente reducidos.
El actual auge de exportación de vehículos alemanes no modifica substancialmente la situación. Fábricas que trabajan debajo se sus posibilidades pueden aumentar en cualquier momento su producción sin un aumento de los costos fijos y son competitivas a nivel mundial. Pero un auge así no es una tendencia de largo plazo. No hace aumentar el número de puestos de trabajo ni genera grandes inversiones. Por lo pronto sólo hace aumentar los beneficios de las empresas. Justamente ello podría llevar a una mayor tozudez e inflexibilidad de los sindicatos. Y el otoño alemán se transformaría en un invierno".