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"The Cakemaker": ingredientes para un triángulo amoroso

Torsten Landsberg | Philipp Jedicke
26 de febrero de 2019

En la película "The Cakemaker" el director israelí Ofir Raul Graizer habla sobre la conexión entre el cine, la cocina, y el amor. Con esta película debutó y fue premiado internacionalmente. DW lo entrevistó.

Ofir Raul Graizer, director israelí.
Ofir Raul Graizer, director israelí.Imagen: picture-alliance/dpa/CTK/V. Simanek

DW: Señor Graizer, ¿qué ingrediente no puede faltar en una película o en una buena receta?

Ofir Raul Graizer: Pasión. Tenemos que tener ganas de hacer las cosas que hacemos. Otro ingrediente fundamental es: no tomarnos demasiado en serio las cosas. Trabajar en una película es muy complejo, especialmente en un drama sobre el amor y la muerte. Siempre se habla de los sentimientos, algo que es muy humano. Siempre se necesita saber lo que uno quiere expresar. La autenticidad es muy importante, ya sea cocinando o haciendo una película. Al hacer una película, siempre se trata de la gente, no es una ciencia, y no tiene que ser perfecta.

The Cakemaker, ganadora de numerosos premios internacionales. Imagen: Film Servis Festival Karlovy Vary

Usted debutó como director en "The Cakemaker ", un film que recibió muchos premios a nivel mundial. ¿Cómo surgió la idea de hacer esta película?

En Israel estudié cine, hace nueve años que vivo en Berlín, y ahí tuve la idea. Me puse a trabajar en la narrativa, para contar las experiencias de un conocido que llevó una doble vida. Luego de su muerte, su esposa descubrió que era homosexual, y estuvieron casados durante 30 años. Siempre quise hacer una película sobre esta mujer que llora la muerte de su amor, pero también sabe que él le mintió y la manipuló.  

Este triángulo amoroso transcurre en la cocina...

Tenía esta historia de amor, pero me pregunté: ¿en qué contexto la puedo contar? He vivido entre Berlín y Jerusalén, entre dos ciudades que me gustan, y que a la vez son muy parecidas. Allí es también dónde transcurre la película. Y por supuesto quería que la cocina fuera el centro, ya que es el mejor lugar para relatar una historia: aquí se cuentan los secretos, se tienen conversaciones con la abuela y la mamá, se esconden las galletas, ya sea metafóricamente o en la realidad. Todos estos temas tienen un lugar en la película.

La película ha sido nominada para el Ophir Adward (Oscar de Israel), y ha recibido numerosos premios.  ¿Se sorprendió de que una historia de amor entre homosexuales haya tenido tanto éxito en un país tan conservador?

De izquierda a derecha: Omri Aloni, camarógrafo, Tim Kalhof, actor alemán, Ofir Raul Grazier, y Sarah Adler, actriz francesa-israelí.Imagen: picture-alliance/dpa/S. Kubes

En Israel, desde hace 20 años no hay problema en tratar este tema en las películas. Hay otros problemas políticos, pero la industria cinematográfica es muy libre. Lo que me sorprendió fue que antes de que finalizara la película nadie la quería apoyar. La filmamos con un presupuesto de película estudiantil, alrededor de 90.000 euros. Tampoco conseguimos apoyo financiero por parte de Alemania. Fue una gran sorpresa cuando se convirtió en un gran éxito, y fue gracias a las críticas y a la audiencia.

La película aborda el tema de la identidad, la aceptación, y de cómo la sociedad observa a los individuos. Tomás, el personaje principal, experimenta rechazo en Israel. ¿Estas son experiencias que experimentó al ser un joven homosexual en Israel?     

No es exactamente mi historia, pero ese sentimiento existe desde que soy un niño. Yo vivo libremente mi sexualidad. Pero la pregunta sobre la identidad siempre ha estado presente en mi vida: ¿soy religioso o laico? Homosexual sí, pero en una sociedad machista. Me descubrí cuando tenía 16 años, es decir, hace 22 años. En ese entonces era otro mundo. No escondo que soy homosexual, pero cuando visito amigos religiosos, se hace difícil. Ven mi anillo y me preguntan si tengo esposa. 

El libro de cocina "La cocina de Ofirs, recetas familiares israelí-palestina".

Usted dijo que Berlín y Jerusalén son muy parecidas. ¿En que sentido?

Berlín y Jerusalén son dos ciudades que tienen una obsesión con su pasado, y siempre están buscando redefinirse. Las dos ciudades tienen el concepto del este y el oeste. En Jerusalén existe Jerusalén este y Jerusalén oeste, y aunque se puede circular libremente, son completamente diferentes. En Berlín ya no se encuentra el Muro, pero todavía existe una división entre este y oeste.

El subtitulo de su libro de cocina "Ofirs Küche” es "recetas familiares israelí-palestinenses”. ¿Para usted es importante recalcar la combinación de diferentes cocinas?

Conozco estos platos desde que soy niño. Hoy en día, cuando hablo de una receta, uno dice que es turca, otro dice que es griega. De repente todos quieren ser nacionalistas. Yo digo: "No, la cocina le pertenece a todos”. Un plato regional israelí, para mí también es palestino. No se puede separar. Yo no creo que sea cierto que el hummus sea israelí, los ingredientes son locales, pero ¿dónde está el límite? Palestina e Israel, ambos existen, y esperemos que continúen existiendo. La comida no está basada en cuestiones políticas.

La película "The Cakemaker ", dirigida por Ofir Raul Graizer, fue estrenada en DVD el 22 de febrero. Su libro de cocina "Ofirs Küche " fue publicado en 12 de noviembre de 2018 por la editorial Insel.

(bt/cp)

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