Tono bélico
5 de junio de 2007
Mucho daño
STRAUBINGER TAGBLATT, Straubing, Alemania: “El tono bélico del jefe del Kremlin es inaudito y expresión de las ansias de gran potencia ya manifestadas en épocas de los zares y de la Unión Soviética. Que quiera montar un escenario de amenazas y demostrar el poder de la “nueva Rusia” para impresionar a la población es una cosa. Otra cosa es que ha hecho mucho daño a nivel de política exterior y de seguridad”.
Dura retórica
THE INDEPENDENT, Londres: “Mientras el cambio climático, África y la lucha contra el terrorismo están en el orden del día, alarmantes titulares parecen el anuncio de una nueva Guerra Fría. La razón es que Vladimir Putin, que aún el año pasado había sido un ejemplar anfitrión de la cumbre del G 8 en San Petersburgo, ha endurecido la retórica contra los planes de los EE. UU. contra el estacionamiento de partes de un sistema de defensa anticohetes en el medio de Europa. (...) El lugar de Rusia en el G 8 siempre fue controvertido, si bien tiene poco sentido volver a la política del pasado. Pero la cuestión principal es si el grupo continúa siendo útil en su actual composición.”
Tranquila firmeza
DE VOLKSKRANT, Amsterdam: “Ya desde hace meses Putin lanza palabras extremadamente duras contra Occidente en general y en particular contra los EE. UU. (...) Ello es un indicador no de la existencia de una gran potencia atormentada, sino de una probada forma de política de poder. Con el viejo motivo de colocar una cuña entre los EE. UU. y Europa. Para Occidente, ello no es razón para caer en una reacción refleja de la era de la Guerra Fría. Lo decisivo es ahora crear un contrapeso. La canciller federal alemana, Angela Merkel, dio un buen ejemplo durante la última cumbre UE-Rusia. Es de esperar que en las conversaciones del G 8 reine la misma tranquila firmeza”.
La mutua disuasión
LE MONDE, París: “La cumbre del G 8 estará marcada por el equilibrio del espanto, como si hubiéramos regresado a la era de la división del mundo en dos bloques enemigos. (...) Los rusos temen que los norteamericanos creen un escudo antimisiles tan denso, que todas las armas rusas pasen a quedar obsoletas. Los estadounidenses no están tan avanzados. El proyecto del escudo antimisiles comenzó ya hace varios años y expertos ponen en duda que pueda proteger el territorio de los EE. UU. de ataques con cohetes equipados con armas de destrucción masiva. No obstante, los EE. UU. desarrollan partes de ese escudo protector que, según Rusia, amenaza el equilibrio de la disuasión mutua. En tiempos de la proliferación nuclear, es ése un tema que debería interesar no sólo a los responsables principales en esta “Guerra Fría” moderna.