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Trabajo forzado en la Alemania nazi: indemnizaciones tardías

17 de junio de 2026

Un fondo alemán, creado para indemnizar a millones de personas obligadas a trabajar para el régimen nazi, conmemora el 25 aniversario del inicio de las compensaciones. Para muchas víctimas, se realizaron demasiado tarde.

Mujeres y hombres rusos que habían sido obligados a trabajar para el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial, al ser liberados, en una fotografía de 1945.
En Alemania, los nazis utilizaron a civiles rusos como mano de obra forzada durante la Segunda Guerra Mundial.Imagen: Everett Collection/IMAGO

En Alemania, la Fundación Memoria, Responsabilidad y Futuro (EVZ, por sus siglas en alemán) conmemora este mes el 25 aniversario del inicio de los pagos de indemnización a los últimos supervivientes forzados a trabajar bajo el régimen nazi.

Sin embargo, algunos han argumentado que las indemnizaciones deberían haberse efectuado mucho antes, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, y que deberían haber sido de mayor cuantía. Según la EVZ, entre 2001 y 2007 —año en que se realizaron los últimos pagos— se abonaron 4.400 millones de euros (5.100 millones de dólares) a 1,66 millones de antiguas víctimas de trabajos forzados y a sus sucesores legales en cerca de 100 países.

Durante la Segunda Guerra Mundial, se estima que unos 26 millones de personas fueron obligadas a trabajar para el régimen de la Alemania nazi entre 1933 y 1945; aproximadamente la mitad de ellas lo hizo en la Europa ocupada, fuera de las fronteras de Alemania. Estudios históricos determinaron que, para indemnizar plenamente el trabajo de esclavitud, realizado durante la era del nazismo, el fondo original habría tenido que oscilar entre los 90.000 y 112.000 millones de euros.

Andrea Despot, directora de la EVZ, dijo que "hubo cerca de 26 millones de personas que trabajaron en fábricas, en la agricultura, en iglesias, en casas particulares y en empresas. Apenas hubo sectores de la sociedad que no se beneficiaran de ello. Podría decirse que la cifra fue totalmente insuficiente para compensar el daño causado y la explotación sufrida".

La Fundación EVZ se creó en julio de 2000 con un doble propósito: indemnizar a los trabajadores forzados y promover y financiar proyectos que fomentaran los derechos humanos, los valores democráticos y los intereses de los supervivientes del régimen alemán nazi.

La organización contó con un fondo de 10.100 millones de marcos alemanes. La mitad fue aportada por el gobierno federal, y la otra mitad, por una organización de unas 6.500 empresas alemanas denominada Iniciativa de la Fundación de la Economía Alemana (German Business Foundation Initiative). Muchas de estas empresas, no todas, recurrieron al trabajo forzado.

Indemnización a trabajadores, mero "simbolismo"

Aunque Alemania Occidental implementó medidas de indemnización —como la Ley Federal de Indemnización de 1953 para las personas perseguidas por motivos políticos, raciales o religiosos—, dichos intentos excluyeron a los trabajadores forzados. Entre las décadas de 1950 y 1980, y tras la presión pública, algunas grandes empresas de Alemania Occidental pagaron voluntariamente millones de marcos alemanes en concepto de indemnización a personas que realizaron trabajos forzados, aunque no a los de Europa del Este.

El debate en la década de 1990 fue tortuoso. Muchas empresas alemanas se negaron inicialmente a contribuir al fondo y a aceptar su responsabilidad por el trabajo forzado. "Al final, se trató básicamente de un simbolismo numérico", dijo a DW Constantin Goschler, historiador de la Universidad del Ruhr, en Bochum.

"Tras décadas de reclamaciones por parte de los supervivientes, surgió una presión internacional, especialmente desde Estados Unidos y también por parte de organizaciones judías que preparaban demandas colectivas", señaló.

Muchos polacos fueron obligados a trabajar para el régimen alemán nazi durante la guerra.Imagen: picture alliance

¿Por qué se demoró tanto la indemnización?

Goschler sostiene que hubo una razón fundamental por la que el Estado alemán tardó más de medio siglo en ofrecer indemnizaciones a los antiguos trabajadores forzados.

"Durante la Guerra Fría, imperaba un principio: no enviar dinero tras el Telón de Acero", declaró.

Otro factor, es que "a los trabajadores forzados de la antigua Unión Soviética —entre los cuales había muchas mujeres— se les consideraba colaboradores que habían trabajado para la economía de guerra nazi;. Al regresar a casa tras la guerra, despertaban desconfianza, eran enviados a campos de filtración y tenían una vida bastante miserable", afirmó.

Según Goschler, cuando Alemania finalmente los indemnizó, lo "más importante (para los supervivientes) fue que esa pequeña suma recibida de Alemania era el certificado que confirmaba que habían sido víctimas y no traidores".

En defensa de los derechos humanos y la democracia

Muchos antiguos trabajadores forzados siguen vivos hoy en día. La Jewish Claims Conference señaló que hay unos 200.000 supervivientes judíos en todo el mundo, además de varios cientos de miles de personas de Europa del Este, romaníes y sintis, y antiguos presos políticos obligados a trabajar por los nazis. Nunca se han establecido cifras exactas para estos últimos grupos.

Aunque las indemnizaciones se abonaron hace ya mucho tiempo, la labor de la EVZ continúa. La EVZ es ahora una fundación benéfica que financia proyectos de fomento de los derechos humanos, los valores democráticos y la educación histórica y política.

(rmr/cp)

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