Puesto que la Unión Europea depende de Turquía en la crisis de refugiados, Ankara busca elevar el precio de su ayuda. En la cumbre entre la UE y Turquía ha empezado el “regateo”. Las negociaciones pueden durar mucho.
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“Está claro que Turquía es imprescindible para Europa”, dijo el primer ministro turco, Ahmed Davutoglu en referencia a la crisis de refugiados antes de entrar al edificio donde este lunes (07.03.2016) se celebra la cumbre entre la Unión Europea y Turquía. No obstante, dejó abierto si atenderá el deseo de la UE y acogerá a un gran número de refugiados que serán devueltos de Grecia a Turquía.
La UE ha hecho varias concesiones a este país para lograr una cooperación en el marco de la crisis de refugiados y reforzar la protección de las fronteras exteriores del bloque comunitario en el mar Egeo. Previo a la cumbre, Merkel dijo que a Turquía le corresponde un “papel clave” en la lucha contra la “migración ilegal” y en el mejoramiento de las condiciones de vida de los refugiados.
La ruta de los Balcanes permanecerá cerrada
Actualmente unos 35.000 refugiados están varados en Grecia, puesto que no pueden cruzar la frontera con Macedonia. La ruta de los Balcanes rumbo a Austria y Alemania permanecerá cerrada. “La ruta está cerrada. Ahora debemos ser solidarios con Grecia y Turquía”, señaló el presidente francés, François Hollande. Esta medida de Austria y los países balcánicos, que hace poco había sido criticada por Alemania como “unilateral” e “insostenible”, se ha convertido en política oficial de la UE.
Aparte de dinero, Turquía exige del bloque comunitario que acepte acoger a contingentes de refugiados sirios que serán distribuidos entre los países europeos. Según fuentes oficiales turcas, se trata de cerca de 1.000 personas por día, es decir, unas 365.000 al año. No obstante, puesto que la mayoría de los países miembros de la UE rechaza un sistema de distribución de refugiados, hasta ahora el bloque no había accedido a esta propuesta.
“Turquía está más que dispuesta a cooperar con todos. Turquía está dispuesta a convertirse en un miembro de la Unión Europa”, dijo Ahmed Davutoglu y agregó que no solo se trata de hacer política migratoria, sino de mejorar las relaciones de su país con Europa.
Debido al proceder del Gobierno turco contra los kurdos y las violaciones de la libertad de prensa y de expresión, muchos jefes de Gobierno y de Estado europeos ven con ojos críticos la adhesión de Turquía a la UE. No obstante, las críticas al autoritarismo de Ankara en Bruselas han sido muy discretas. Únicamente el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, dijo que había abordado la situación tras la violenta intervención de un periódico crítico con el Gobierno turco, haciendo hincapié en que la libertad de prensa es un “elemento clave de la UE”.
Francia: la miseria de los refugiados kurdos
En la localidad de Grande-Synthe, cerca de Dunkerque, 2.000 refugiados kurdos aguardan una posibilidad para continuar su viaje a Gran Bretaña. El lodo y el frío agudizan su miseria. El Estado francés no interviene.
Imagen: DW/B. Riegert
Refugiados varados en Francia
Unos 2.000 hombres, mujeres y niños viven en el campamento improvisado en la localidad francesa de Grande-Synthe, cerca de Dunkerque. Allí los refugiados kurdos han construido pequeñas tiendas de campaña. Aquí documentamos sus extremas condiciones de vida.
Imagen: DW/B. Riegert
Esperando
Lizman es originario de la región del Kurdistán iraquí. “En casa hay guerra”, dice. Su meta es llegar a Inglaterra. En el campamento ha instalado un pequeño café en una barraca de madera. Este es el punto de encuentro de los jóvenes.
Imagen: DW/B. Riegert
Meta: Gran Bretaña
El iraquí Asis ha pedido prestado un martillo para repara su tienda de campaña y evitar que entren el lodo y el frío. El joven kurdo quiere atravesar el Canal de la Mancha. Para ello, tendría que pagar a un “coyote” hasta 5.000 euros. “Del otro lado todo tiene que ser mejor”, espera Asis.
Imagen: DW/B. Riegert
Una chispa de esperanza
No se sabe cuántos niños viven en el campamento en medio de la basura y el lodo. Voluntarios han recolectado peluches, y de vez en cuando los reparten en la “tienda de campaña de los niños”.
Imagen: DW/B. Riegert
Hundimiento
Esta muñeca se le cayó a un niño en el lodo. Muchas esperanzas se hunden en el campamento. En las noches el frío es inclemente y no hay luz eléctrica. Solo hay unos cuantos inodoros químicos portátiles y un par de duchas.
Imagen: DW/B. Riegert
Voluntarios de Inglaterra
Chris Bailey fue soldado en Irak. Ahora ayuda a los migrantes que quieren llegar a Inglaterra. “Las condiciones aquí son peores que algunas cosas que vi en la guerra”, dice el veterano. En el campamento, reparte cobijas y botas de hule.
Imagen: DW/B. Riegert
Bienvenidos a Francia
Denise (izq.) y Maryse ofrecen té a los migrantes y platican con ellos. Las señoras viven en una bonita casa particular enfrente del campamento: dos mundos separados por una calle. “Las autoridades no se ocupan” de los refugiados, dice Denise. Muchos de sus vecinos quieren que los migrantes desaparezcan.
Imagen: DW/B. Riegert
¿Dónde están los políticos?
Los voluntarios han bautizado los caminos lodosos con nombres de políticos europeos. La avenida “François Hollande” se llama así porque el Gobierno francés no ha mostrado ningún interés por el campamento improvisado. La Policía tampoco interviene, pese a que algunos habitantes del campamento informan de enfrentamientos violentos entre grupos de migrantes, sobre todo en las noches.
Imagen: DW/B. Riegert
Ayuda alemana
A la ciudad alemana de Múnich ya no arriban tantos refugiados. “Aquí nos necestian”, dice Sinan von Stietencorn, de la cocina popular “Volxküche München”. Junto con amigos ha viajado de Baviera al Canal de la Mancha para repartir comida a los migrantes.
Imagen: DW/B. Riegert
Auxilio
La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) vacuna a los refugiados contra sarampión y gripe. La humedad, el frío y la falta de higiene afectan sobre todo a los niños. MSF construye un nuevo campamento en Grande-Synthe, puesto que el Estado pareciera no sentirse responsable. Se trata del primer campamento de la organización humanitaria en ese país de la UE.
Imagen: DW/B. Riegert
Una cueva en el infierno
Asim cuenta que huyó del Estado Islámico en Irak. En el campamento ha luchado por un lugar limpio. En su pequeña cueva incluso ofreció un té a nuestra reportera de Deutsche Welle Catherine Martens. “Todos quieren continuar su viaje”, dice Asim.
Imagen: DW/B. Riegert
Tan lejos del sueño
El puerto de Dunkerque se encuentra a diez kilómetros del campamento improvisado. No obstante, las posibilidades de los migrantes kurdos de llegar a Inglaterra son mínimas. Casi ninguno quiere solicitar asilo en Francia. ¿Pagarán a algún “coyote”? ¿Regresarán a Bélgica o Alemania? ¿O simplemente seguirán aguardando?