Tras un año de Trump, la relación Alemania-EE. UU. se enfría
16 de enero de 2026
Dos importantes políticos alemanes estuvieron en Washington hace unos días y valoraron de manera diferente la relación de Alemania con Estados Unidos.
Por un lado, el vicecanciller, Lars Klingbeil, del partido socialdemócrata SPD, afirmó que "la relación transatlántica que hemos conocido se está desintegrando", refiriéndose a la amenaza de Donald Trump de anexionar Groenlandia.
Por el otro, el ministro de Exteriores, Johann Wadephul, del partido democristiano CDU, opinó de manera muy distina: "Nuestra alianza es sólida, tenemos capacidad de acción y estamos decididos a seguir ampliándola".
La anexión de Groenlandia lo cambiaría todo
"Este es un momento de enorme tensión", comenta a DW Rachel Tausendfreund, experta estadounidense del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores.
"Alemania se pregunta ahora si debería prepararse para un ataque de su socio más importante de la OTAN. En ese sentido, la relación nunca ha sido tan tensa. Por otro lado, el canciller, Friedrich Merz, y Donald Trump, según tenemos entendido, "mantienen una relación de trabajo bastante positiva".
Pero estos vínculos tienen sus límites. Con respecto a los ataques a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro por parte de las fuerzas especiales estadounidenses, el canciller alemán calificó la situación de legalmente "complicada". La intervención militar fue una clara violación del derecho internacional.
Johannes Varwick, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Halle, cree que una anexión de Groenlandia "sería, sin duda, la gota que colmaría el vaso. Creo que el trato de confianza con EE. UU. probablemente se destruiría de manera irremediable. En principio, habría que reiniciar la relación y ver sobre qué base es posible la cooperación futura. Pero eso será muy difícil porque, al mismo tiempo, dependemos, por supuesto, de EE. UU. en muchos aspectos. Y esta ruptura sería costosa, arriesgada, pero probablemente inevitable".
Enorme dependencia de Estados Unidos
Merz no era aún canciller cuando Trump humilló ante el mundo al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en febrero de 2025. Merz declaró entonces: "Es evidente que a esta parte de la población estadounidense le es, en gran medida, indiferente el destino de Europa". Su principal prioridad afirmó, era ayudar a Europa a "lograr la independencia de Estados Unidos, paso a paso".
Pero no es tan sencillo, afirma Varwick: "Lo único que de verdad podría influir (en Trump), si acaso, es una postura europea verdaderamente unificada. Friedrich Merz está trabajando en ello, pero las diferencias de intereses entre los Estados europeos siguen siendo muy significativas".
Las relaciones continuaron deteriorándose a lo largo de 2025. Los aranceles estadounidenses a las importaciones de productos europeos afectaronn con mucha dureza a la economía alemana. Y, en la guerra de Ucrania, Donald Trump ha dejado cada vez más claro que va a hacer concesiones al presidente ruso, Vladimir Putin, con el fin de lograr la paz.
El regreso del imperialismo
Desde diciembre de 2025, los acontecimientos se han sucedido rápidamente: con su nueva estrategia de seguridad nacional, EE. UU. advirtió a Europa de la "aniquilación de la civilización" a través de la migración.
El hemisferio occidental fue declarado esfera de influencia estadounidense. A esto, le siguieron la intervención militar en Venezuela y la amenaza contra Groenlandia.
Rachel Tausendfreund, del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, cree que "Estados Unidos quiere recalibrar su relación con Europa, asumir una carga mucho menor en la seguridad de Ucrania. El Gobierno de Trump sigue viendo a Europa como un socio, aunque algunos en su Gobierno están muy en contra de la UE".
El politólogo Johannes Varwick, por el contrario, prevé, en cualquier caso, tiempos turbulentos para Alemania, porque con Trump han vuelto el imperialismo y la ley de la selva, y "porque Alemania, como casi ningún otro Estado, ha dependido de un entorno internacional estable, tanto en términos de política de seguridad como económica. El modelo de negocio alemán se está yendo al garete, y no hay otro mejor a la vista".
(rmr/ms)