Un impuesto más
16 de diciembre de 2002
El nuevo impuesto sobre los intereses del ahorro que pretende introducir el gobierno de Gerhard Schröder, no es un instrumento desconocido en Europa, pues muchos países de la Unión ya lo aplican desde hace mucho tiempo. En Alemania la tributación de los intereses del ahorro está actualmente ligada al sistema del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), lo que supone una enorme presión fiscal si se tiene en cuenta que el tipo máximo del IRPF es del 48,5%.
La consecuencia de este sistema impositivo ha sido una sangrienta fuga de capital, ya que algunos expertos calculan que el volumen de capital 'negro' alemán depositado en el extranjero asciende a 300.000 millones de euros.
Una amnistía para el capital fugado
Con la propuesta presentada el gobierno pretende incentivar a que ese capital regrese al país, lo que, a su vez, se traduciría en el tan necesario aumento de la recaudación. Para conseguir ese objetivo, se concederá una especie de amnistía a los que estén dispuestos a repatriar sus fondos. Todos aquellos que hagan regresar su capital antes del 31 de diciembre de 2003, quedarán sujetos, sin mayores multas, a ese tipo único del 25 %.
Los que hasta entonces todavía no se hayan sumado a la iniciativa tendrán un segundo periodo de seis meses para legalizar su dinero, aunque con condiciones algo peores.
¿Todos contentos?
Los especialistas opinan que esta iniciativa sirve para frenar las críticas de la oposición a la política fiscal de los últimos meses y, por el otro, a acallar a los líderes regionales socialdemócratas que habían exigido la reintroducción del impuesto sobre el patrimonio para mejorar sus arcas. Tanto la oposición conservadora que últimamente no se ha cansado de reprochar a Schröder haber roto su promesa electoral al aumentar una serie de impuestos, como los líderes regionales socialdemócratas que se le habían puesto en contra al pedir el impuesto sobre el patrimonio han dejado entrever su aprobación al proyecto.
Alemania dicta el rumbo
Los analistas indican que la decisión asumida por el gobierno de Schröder representa una fuerte presión sobre Suiza que hasta ahora se niega a llegar a un con la UE en el tema de la fiscalidad del ahorro. Desde hace tiempo la Unión Europea se esfuerza por llegar a un acuerdo sobre la fiscalidad del ahorro y muchos esperan que así suceda el próximo 21 de enero durante la reunión del Ecofin. Lo que se busca es el intercambio automático de información entre las diversas naciones. Más allá del intercambio de información cada nación tendrá libertad para ver como trata esa información, de ninguna manera se busca lograr una armonización fiscal.