Una adorable sirena
23 de diciembre de 2002
Esta noche es la noche de los deportistas en Alemania. Tras las duras jornadas de entrenamiento y los tensos días de competición reciben hoy el reconocimiento nacional que se merecen. Franziska van Almsick, la nadadora más velóz de Alemania y una de las más campeonas mundiales más respetadas es una estrella especial.
Su imponente presencia en Baden Baden, al suroeste alemán, en donde tiene lugar el homenaje a los deportistas del año, asemeja la aparición de una verdadera sirena hechizera: tanto el público como los experimentados fotógrafos se quedan pasmados ante la majestuosidad de la insegura niña de otrora.
Crítica de los burócratas
Franziska van Almsick, proclamada como la deportista del año, es hoy una verdadera "diva de las piscinas". Pretenciosa y provocadora, pero siempre honesta. Van Almsick nunca tiene pelos en la lengua para criticar ni la ineptitud de la burocracia deportiva, ni la adulación de la prensa mal intencionada que un día la adora y al otro la decapita. Como cuando perdió todas sus competencias en los últimos juegos olímpicos de Sidney.
Tras una derrota vienen mil victorias
Aún así, es poco lo que brillan el deportista del año, el esquiador Sven Hannawald y el equipo del año, los subcampeones mundiales de fútbol, al lado de esta invencible mujer. Después de que algunos hubieran dicho que en Sidney no se ahogó porque contó con mucha suerte, Franziska van Almsick impuso nuevos récords mundiales y ganó nada menos que 5 nuevas medallas de oro en el último Campeonato Mundial de Natación que tuviera lugar este año en Berlín. Para esta nadadora las derrotas son el mejor aliciente para las próximas victorias.