Una medida que no cura
6 de junio de 2003
El diario alemán Süddeutsche Zeitung advierte a los políticos de hacer sus deberes: "A los europeos – y especialmente a los alemanes – ya no les queda otra salida que reformar sus sistemas sociales. Cuanto antes lo comprendan sus ciudadanos, mejor. Las huelgas en Francia, Austria y en el Este de Alemania muestran que la meta sigue estando lejos. La rebaja de los tipos de interés por el Banco Central Europeo podría ser en vano si su efecto se contradice con la subida de sueldos o la renuncia a reformas del sistema social. La decisión del BCE es también un llamamiento a los políticos europeos de hacer sus deberes."
Banqueros lentos
El diario francés Les Echos opina que el Banco Central Europeo tendría que haber reaccionado antes: "En tiempos difíciles se registró con alivio en Europa la bajada de los tipos de interés. El BCE esperó tanto tiempo, que esta drástica bajada en 0,5 puntos se puede calificar como decepcionante. Que a los banqueros no les guste las prisas es obvio. Pero cabe preguntarse por qué los banqueros en Francfort se demoraron en tomar esa decisión ante el pobre crecimiento, el estancamiento económico en Alemania y el peligro evidente de un deflación."
Malos recuerdos
El diario italiano La Repubblica ve muchas razones para ser pesimista: "En muchos países europeos hay que ir hasta el año 1948 para encontrar un nivel de interés del 2%. Las comparaciones con esos tiempos cuando Europa se encontraba derrumbada por la Segunda Guerra Mundial no son precisamente aliviadoras y ensombrecen una decisión que por sí es positiva. La reacción de las bolsas al fortalecer el euro y desesperar así a los exportadores tampoco es para alegrarse. Nadie festeja, hay demasiadas razones para ser pesimista."
Urgen las reformas
El rotativo holandés De Telegraaf también se muestra escéptico: "No hay que esperar milagros. Los tipos de interés ya eran bajos y los empresarios no empezarán a invertir sólo porque sea ahora un poco más barato. [...] Es esencial que los ‘motores’ en Europa, es decir Alemania y Francia, reformen su economías estancadas. Así es como se mejora la situación competitiva en el mercado a largo plazo. Aquellos políticos que en los pasados meses han exigido repetidamente la baja de los intereses son, en la mayoría de los casos, precisamente los que fracasan en decidir sobre cambios sustanciales."