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"Venus" en Berlín

31 de octubre de 2002

La industria del sexo ha hecho su entrada en sociedad. Ya no se esconde en oscuros rincones, sino que exhibe sus productos abiertamente, incluso en ferias del ramo, como la muestra "Venus", que tuvo lugar en Berlín.

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De todo y para todos los gustos hay en la feria erótica de Berlín.Imagen: dpa

Por sexta vez Berlín es sede de la feria erótica Venus, la segunda del mundo en tamaño, después de la de Las Vegas. Y una vez más está presente con la distribuidora de películas pornográficas Wiwa. Su gerente, Uwe Bette, es sicólogo de profesión, algo que no le viene nada mal en un negocio que, como pocos, gira en torno a los sueños, deseos y fantasías de los clientes.

Se requiere, en efecto, fantasía para poder imaginar todo lo que ofrece una feria dedicada al "entretenimiento para adultos", con más de 300 expositores. Ciertamente hay películas y revistas para cada preferencia sexual, ropa interior más o menos seductora, y una amplia gama con todos los "juguetes" eróticos que uno pueda imaginar. Y quizá incluso algunos que superan a cualquier imaginación promedio.

El "Oscar" del cine erótico

Establecer contactos y cultivar los que ya tiene es el objetivo principal que lleva a Uwe Bette a participar en la "Venus". Pero los organizadores son más ambiciosos. Para ellos, una feria erótica debe tener también el carácter de evento. En consecuencia, se ha instaurado la entrega de un "Premio Venus", que aspira a convertirse en una especie de Oscar para el rubro del cine pornográfico. La estatuilla se entregó antes del comienzo de la feria propiamente tal, en una gala que también quiso exhibir glamour.

Pese a las fiestas y espectáculos que flanquean la feria, los tiempos tampoco son muy festivos para esta industria. Poco queda de la fiebre del oro que se desató tras la desaparición de la cortina de hierro. Las suculentas ganancias ya son cosa del pasado y las quiebras andan rondando por el sector.

Los embates de la crisis económica

Bette enumera una serie de causas. En primer lugar figura, desde luego, la crisis económica general. El consumo de productos suntuarios ha decaído y ello afecta también a las publicaciones eróticas. Por otra parte, el mercado está saturado. La mayor distribuidora alemana de películas porno, SBV, lanza 150 cintas a la venta... a la semana. "Cualquiera que maneje medianamente una cámara intenta hacer películas pornográficas", se lamenta Uwe Bette.

Para colmo de males, también han subido los costos de producción en forma considerable, sobre todo en Hungría, que se ha convertido en el principal centro europeo de esta industria. "Antiguamente se podía contratar allí modelos por 150 dólares al día, para hacer 10 tomas", dice Bett, con cierta nostalgia.

Con optimismo festejan en cambio los ejecutivos de Private, una de las líderes del mercado, que también cotiza en la bolsa. El año pasado, fue elegida por la revista Forbes como una de las mejores 20 empresas que cuentan con un volumen de negocios inferior a los 500 millones de dólares anuales. Su gama de productos abarca desde las clásicas revistas hasta una propia línea de moda, pasando por películas, preservativos y juguetes eróticos. Entretanto incluso ofrece refrescos. Su puesto es uno de los más grandes y elegantes de la feria. En trono a él se agolpa el público, para presenciar cómo un reportero de televisión entrevista a una modelo. Ella parece actriz de cine; y hasta lleva ropa.

La visita de Larry Flint

Pero la aparición de otra figura fue la que acaparó mayor atención en la feria: Larry Flynt, el hombre que lucha desde hace décadas en contra de la mojigatería estadounidense y que quedó inválido al ser baleado por un fanático moralista. Gracias a su revista "Hustler", ganó fama y fortuna, y su vida fue tema de una película de Hollywood.

Es probable que Flynt se congratule de que, entretanto, la pornografía haya evolucionado en dirección a la cultura pop. También puede que se alegre de que las figuras de este ramo ya aparezcan en las columnas de notas sociales. Pero también es posible que, transcurridos 25 años desde la legalización de las películas pornográficas, le sorprenda que sean ya tan aceptadas en la sociedad, que hasta se haya recurrido a algunas estrellas del ramo, como Dolly Buster, en la campaña electoral alemana.

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