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"Vibratanguísimo": ¿Último tango en Berlín?

9 de diciembre de 2011

Se dice que el tango sin bandoneón no es tango. ¿O quizá sí? Eso es lo que se preguntó el músico berlinés Oli Bott, cuyos tangos no se ajustan a las convenciones tradicionales del género.

Los miembros de Vibratanguísimo
Los miembros de VibratanguísimoImagen: Eckhard Joite

“La historia es sencilla”, dice el viola argentino Juan Lucas Aisemberg. “Durante muchos años toqué tango, pero, para mi gusto, lo hacía demasiado a la manera clásica, porque no sabía hacerlo de otro modo”. Su padre era amigo de Astor Piazzolla y el joven Aissemberg creció oyendo tangos. Cuando en los años 90 conoció al vibrafonista Oli Bott en Berlín, ambos llegaron rápidamente a la misma conclusión: “sus” tangos sonarían de otra manera.

Partieron de una plantilla básica: piano, contrabajo, viola y, en lugar de bandoneón, vibráfono. En ningún caso quisieron copiar la música del gran Piazzolla. El profesor de Bott, Gary Burton, había trabajado junto al inmortal músico argentino. “Eso supuso siempre para mí un bloqueo” dice Bott, de 37 años. “¿Qué podía añadir yo a lo que ya habían hecho juntos Burton y Piazzolla?

El todo es más que la suma de las partes

En 2002 logran el equipo perfecto: al piano, la franco-vienamita Tuyêt Pham, al contrabajo, el alemán Arnulf Ballhorn, a la viola, Juan Lucas Aisemberg y al vibráfono, Oli Bott. Los cuatro son músicos de éxito. La pianista Tuyêt Pham trabajó con el barítono Dietrich-Fischer Dieskau y da conciertos dentro y fuera de Alemania. Arnulf Ballhorn es miembro de la orquesta de la Ópera Cómica de Berlín. Juan Lucas Aisemberg toca regularmente con gente conocida como Gustavo Beytelmann y realiza giras por todo el mundo. Oli Bott, por su parte, concluyó sus estudios de composición y vibráfono en el Berklee College of Music de Boston con la calificación de summa cum laude y ha recibido todo tipo de premios y distinciones.

Una nueva forma de entender el tangoImagen: Uwe Neumann

Bott justifica su entusiasmo por el tango por “la combinación de largas, interminables melodías y, al mismo tiempo, énfasis en el movimiento de bajo y piano. Así es como yo entiendo y amo el tango”, explica.

Una conversación entre amigos

Los miembros de Vibratanguísimo tocan piezas de Piazzola en nuevos arreglos de Juan Lucas Aisemberg, pero igualmente importantes son las composiciones originales de Oli Bott. Sus tangos nos remiten a la tradición argentina, pero son musicalmente independientes. En ellos se dan cita el estilo clásico, el jazz, la samba e incluso los ritmos turcos.

Cuando se los escucha tocar juntos, da la sensación de estar asistiendo a una conversación entre cuatro buenos amigos. Ninguno se expresa por encima de los demás, todos dan espacio para que el resto exponga su opinión. Cuando compone, Bott trata de imaginarse cómo se sentiría ante cuatro personas que tocan. “El resultado puede diferir de lo que inicialmente pensaba, pero eso no me parece mal”. Bott ofrece una base a la cual los demás aportan su propio bagaje cultural y su personalidad.

Homenaje a las metrópolis del tango

Los tangos de su disco más reciente, titulado Ciudades...Berlín, hablan del ritmo de la capital alemana, tal y como ellos la sienten y viven. El vibráfono y la viola se entrelazan para recrear el tempo berlinés, desde la hora punta hasta los momentos de reposo. Ciudades...Berlín es el inicio de una trilogía dedicada a tres metrópolis del tango: Berlín, Buenos Aires y París. “Ahora es cuando empezamos a tocar de verdad, nos hemos liberado interpretativamente”, concluye Oli Bott.

Autora: Camilla Hildebrandt / MS
Editor: José Ospina-Valencia

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