Sociedad
Vivir en un reformatorio en los Urales

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Los chicos que llegaron aquí lo hicieron porque cuando estaban en libertad actuaban como carteristas, golpeaban a personas, tomaban drogas o incluso asesinaban. Wadim, de 17 años, provocó un accidente al robar un carro. Ahora quiere empezar una nueva vida. Él y los otros muchachos deberán permanecer en Serafimkova una media de dos años. La idea es reformarlos mediante una vida estructurada. Es decir, con disciplina, por un lado, y con cariño, por el otro. Las educadoras son los nuevos padres de estos jóvenes. Algunos de los internados son huérfanos. Los padres del resto son alcohólicos, drogadictos o están en prisión. Un reportaje de Juri Rescheto