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CienciaCanadá

"Zombis del Pleistoceno": ardillas comían restos de mamut

José Urrejola con información de AFP, IFLScience y Nature
17 de junio de 2026

Las heces de ardillas encontradas en el permafrost de Canadá contenían ADN de mamuts, bisontes y otros animales. El hallazgo permite tener acceso a uno de los archivos genéticos más ricos de la Edad del Hielo.

Ardilla terrestre en una tundra.
Tras despertar de su hibernación, las antiguas ardillas de la Edad del Hielo comían restos de otros grandes animales depredadores.Imagen: Regierung von Yukon

Un tesoro genético inesperado apareció en el remoto territorio del Yukón, en Canadá: heces congeladas de ardilla que contienen ADN de animales de la Edad del Hielo, incluidos mamuts lanudos extintos.

El hallazgo, publicado recientemente en la revista Nature, ofrece no solo una mirada a la variada dieta de las ardillas, sino que también ofrece un vistazo a cómo cambió la vida en la Tierra a lo largo de los milenios.

El material genético tiene entre 3.000 y 700.000 años de antigüedad y fue encontrado durante operaciones mineras de oro al interior de madrigueras selladas bajo el permafrost.

Las heces revelan lo que las ardillas recolectaban

Las heces halladas se denominan coprolitos, es decir, excrementos fosilizados. Extraer ADN de este tipo de material es poco habitual, pero el comportamiento excavador de las ardillas terrestres —del género Urocitellus— y el clima gélido hacen que sus desechos se conserven de forma excepcional.

Tyler Murchie, autor principal e investigador de paleogenómica en la Universidad McMaster de Canadá, lo explica así: las ardillas pasan unos cuatro meses activas al año y el resto en hibernación sin comer. Al despertar, "tienen que salir y comer todo lo que puedan encontrar".

Esa voracidad las convierte en recolectoras; llenan sus madrigueras con nueces, semillas, hojas, huesos, pelaje y cualquier otro material disponible, incluidos restos de megafauna como mamuts, bisontes y grandes felinos. Con el tiempo, el permafrost selló sus cámaras subterráneas, creando cápsulas del tiempo perfectamente conservadas.

Los "Zombis del Pleistoceno"

Los científicos solo esperaban estudiar el microbioma de las ardillas antes de toparse con una "biodiversidad de organismos realmente sorprendente", según Murchie.

Mikkel Pedersen, paleoecólogo molecular de la Universidad de Copenhague que participó en la revisión del estudio, declara a Nature News: "Te puedes imaginar a estas ardillas saliendo de debajo de la tierra y empezando a devorar los cadáveres que yacen en el entorno. Son zombis del Pleistoceno".

Las ardillas actuales son, de hecho, más omnívoras de lo que su imagen sugiere. Se sabe que consumen animales atropellados, restos de su propia especie e incluso, según registros documentados en California, cazan y matan a otros mamíferos.

18 genomas reconstruidos, incluidos seis mamuts

El equipo reconstruyó 18 genomas mitocondriales, entre ellos los de seis mamuts lanudos que vivieron en épocas distintas. El proceso implica unir fragmentos de ADN mediante computadoras, "como si fueran piezas de un rompecabezas", explica Murchie.

Los coprolitos más antiguos podrían tener hasta 700.000 años, lo que potencialmente los convertiría en la fuente de las secuencias de ADN de mamuts más antiguas conocidas hasta ahora.

Los datos genéticos se pondrán a disposición del público, algo que podría beneficiar a empresas como Colossal, que afirma estar trabajando en la "desextinción" del mamut lanudo. Aunque Murchie relativizó el aporte: "Ellos ya tienen muchísimo ADN del cual partir —genomas completos de diferentes organismos—, así que estoy seguro de que lo nuestro es una gota en el océano".

Las heces de las ardillas fueron encontradas durante trabajos de minería de oro.Imagen: Scott Cocker

Lo que viene: la evolución del mamut, revelada por heces

El equipo trabaja en un segundo estudio que describirá lo que el ADN revela sobre la evolución del mamut lanudo. Murchie no pudo adelantar detalles, más allá de calificarlo de "súper genial".

"No puedo creer que hayamos sido capaces de obtener estos conocimientos a partir de heces de ardilla", reconoce.

Excavar entre excrementos de ardilla puede sonar "menos atractivo" que descubrir un colmillo de mamut, comenta el investigador. Pero la cantidad de información encontrada sugiere que los coprolitos son una vía subestimada para explorar el pasado remoto del planeta.

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